Hace ya aproximadamente un año desde que empezó todo esto, supongo que al ser tan inesperado el cambio es más difícil acostumbrarse. No por ello quiere decir que solo haya momentos malos, ni mucho menos. Simplemente hay días en los que se recuerda con más sentimiento.
Es cierto que desde entonces hemos aprendido muchísimas cosas, somos más independientes y sobre todo, sabemos enfrentarnos al mundo. Es complicado no tener días malos, en mi caso, soy demasiado sensible y vulnerable, y si, es cierto que el simple hecho de ver fotos me entristece aun más. Ante todo, es una oportunidad para aprender a ser fuerte y enfrentarse a cada problema.
Gracias a las personas que están conmigo se hace más llevadero, saber que van a permanecer ahí tanto en los malos como en los buenos momentos ayuda muchísimo a seguir adelante.
También, me estoy dando cuenta de quienes son verdaderos y quienes no, en estos últimos meses me han decepcionado mucho algunas personas, que sí, eran bastante importantes, al menos, eso pensaba...
Pero, hay que quedarse con lo bueno. Los buenos momentos que me aportan ellos son increíbles, demuestran cada segundo que darían lo que fuese por que todo estuviese bien, sobre todo por verme bien.
Quedan grandes momentos por llegar, y a pesar de todo, sé que soy feliz.
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